Image Title 1Image Title 2Image Title 3Image Title 4Image Title 5Image Title 6Image Title 7Image Title 8Image Title 9Image Title 10
 
 
 
 
Image Title 2Image Title 3Image Title 4Image Title 5Image Title 6Image Title 7Image Title 8Image Title 9Image Title 10
 
 
 
 
Image Title 1Image Title 2Image Title 3Image Title 4Image Title 5Image Title 6Image Title 7Image Title 8Image Title 9Image Title 10
 
 
 
 
  Domingo 05 de Setiembre del 2010
 
Buscar en el Sitio:
Menú Principal
 
La Libertad "On Line"
WebMail
Intranet Corporativa
Descargas
Contáctenos
Menu Varios
Busqueda Avanzada
Enlaces Importantes
Concurso
Marco de Solidaridad
Afiche
Escucha tus cuñas radiales

PopUp MP3 Player (New Window)
Visitas
mod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_counter
mod_vvisit_counterHoy2181
mod_vvisit_counterAyer2746
mod_vvisit_counterSemana actual40426
mod_vvisit_counterSemana pasada50711
mod_vvisit_counterMes actual16213
mod_vvisit_counterMes pasado211035
mod_vvisit_counterTotal234189

We have: 2 guests, 14 bots online
 , 
 
     
La dama tapada PDF Imprimir

LA DAMA TAPADA

No se ganaba en Guayaquil el rumboso título de TUNANTE, por los años 1700, quien no había seguido siquiera una vez a la TAPADA, en altas horas de la noche por los callejones y vericuetos por los cuales llevaba ella a sus rijosos galanes.

Nunca se le veía antes de las doce ni jamás nadie oyó, en la aventura de seguirla, las campanadas del alba, a las cuatro de la madrugada.

¿De donde salía la tapada? Nunca se supo; pero el trasnochador de doce y pico que se entretuviese por alguno de los callejones, de seguro que al rato menos pensado tenía delante de sí, a casi dos metros, siempre como al alcance de las manos pero nunca alcanzable, a una mujer de gentilísimo andar, cuerpo esbeltísimo y aunque siempre cubierta la cabeza con mantilla, manta o velo, revelaba su juventud y su belleza y a cuyo paso quedaba un ambiente de suavísimo perfume a nardos o violetas, reseda o galán de noche.

AC024_01

Todo galanteador, fuese viejo verde o joven sarmiento, sentíase irresistiblemente atraído y como medianímicamente inspirado para dirigirle piropos. Y ella delante y el detrás, camina y camina, sin que ella alterara su ritmo; pero sin dejarse nunca alcanzar ni disminuir la distancia de un metro a lo sumo; pues bajo no se sabía que influencia, el acosador no podía avanzar a acortar esa distancia.

Y camina camina, la damita cruzaba rápido con la pericia de una buena conocedora de los vericuetos, siempre por callejones y encrucijadas, sin acercarse a calles anchas. Zas…zas…las almidonadas arandelas de su pollera unas veces. Suas…suas…suas…los restregos de sus sayas de tafetán, otras, pues nunca se repetían sus trajes, salvo la manta o el velo.

Sólo pequeños esguinces de su gallarda cabeza, como animando a seguirla; sólo algo así como el eco imperceptible de una ahogada sonrisa juvenil, eran los acicates del galán que se empecinare en seguir a caza tan difícil. Y cosa curiosa: a su paso los rondines dormían si alguno estaba en la calle, y nadie que viniere de frente parecía verla; la visión era sólo para el persecutor, que ya perdida la cabeza y el rumbo, seguía inconsciente, hipnotizado, cruzando callejas y callejas sin saber por donde ni hacia donde le llevaban su curiosidad o malicia y el irresistible imán que lo precedía.

…Cuando de pronto…la tapada se detenía a raya…Daba media vuelta de precisión militar y levantándose el velo que cubría su cara, no decía sino estas frases:

-Ya me ve usted como soy…Ahora, si quiere seguirme, siga…

Y el rostro tan lindamente supuesto, se mostraba en verdad bellísimo, fino, aristocrático, blanco, sonrosado, fresco, griego, magnifico…pero todo era una visión de un segundo. Inmediatamente, como hoy podemos ver en las combinaciones de las películas, esas transformaciones entre sombras y disfumaciones…todas las facciones iban desapareciendo como en instantánea descomposición cadavérica: a los bellísimos ojos sucedían grandes huecos que a poco fosforecían como en azufre; a los lindos labios las descarnadas encías, a las mejillas los huesos; hasta que totalizada la calavera, un chocar macábrito de crótalos eran las mandíbulas de salteados dientes…Y un creciente olor de cadaverina apestosa reemplazaba los ricos aromas anteriores….

AC024_02

Otra media vuelta de la dama...y el que alcanzara a verla la hubiera visto como evaporarse al llegar a la vieja casa abandonada de don Javier Matute…el que no alcanzaba a ver esto, allí quedaba, paralizado y tembleque, pelipuntiparado, sudorifrìo y baboso, o loco o muerto…solo el que había visto a la TAPADA podía adquirir el rumboso título de TUNANTE…

Y agrega la leyenda que el alma en pena era de una bella que en vida había abusado del comercio de la carne, sin ser carnicera. 

 

 

 

  Dir: Barrio Rocafuerte, calle 23 y Av. 4A Esq.
Telf.: 593-4-2786786
e-mail: municipio@lalibertad.gov.ec
ERROR: The requested URL could not be retrieved

ERROR

The requested URL could not be retrieved


The following error was encountered while trying to retrieve the URL: /bots.php?host=www.lalibertad.gov.ec

Invalid URL

Some aspect of the requested URL is incorrect.

Some possible problems are:

Your cache administrator is tecnico@lalibertad.gov.ec.